COMUNICADO DE PRENSA

El Consejo Regulador de la IGP Aceite de Jaén denuncia la presión artificial
sobre el mercado y reivindica el valor del aceite de oliva de calidad

diferenciada

Jaén, 18 mayo de 2026. El Consejo Regulador de la IGP Aceite de Jaén considera
necesario alzar la voz ante la creciente difusión de mensajes interesados que
pretenden trasladar al mercado una sensación artificial de abundancia y debilidad
en el sector oleícola, generando una presión injustificada sobre los precios del aceite
de oliva y perjudicando directamente a miles de agricultores, cooperativas y familias
vinculadas al olivar.
La provincia de Jaén, principal territorio productor del mundo, no puede seguir
siendo víctima de estrategias especulativas orientadas a depreciar el valor del aceite
de oliva mientras los costes de producción continúan aumentando y las perspectivas
agronómicas de la próxima campaña invitan precisamente a la prudencia y no al
triunfalismo interesado.
Los datos oficiales publicados por el Ministerio de Agricultura y la Agencia de
Información y Control Alimentarios reflejan una realidad muy distinta a la que
algunos intentan instalar. El balance nacional de la campaña 2025/2026 sitúa las
existencias finales previstas en 259,6 miles de toneladas, manteniéndose, un año
más, en niveles ajustados para el cierre de campaña. La producción nacional
estimada alcanza los 1,295 millones de toneladas frente a unas exportaciones
previstas de 1,040 millones y un mercado interior estimado de 505.000 toneladas,
lo que demuestra que la demanda continúa mostrando una fortaleza estructural
tanto dentro como fuera de España.
Del mismo modo, los datos oficiales de mercado correspondientes al 30 de abril de
2026 reflejan unas existencias en almazaras de 600.269 toneladas tras unas salidas
acumuladas de 874.768 toneladas durante la campaña. En la provincia de Jaén, las
existencias finales en almazaras se sitúan en 216.569 toneladas.

Desde la IGP Aceite de Jaén se insiste además en la necesidad de contextualizar
correctamente determinadas cifras que están siendo utilizadas de manera parcial
para alimentar mensajes bajistas. Una parte muy significativa del aceite en manos de
envasadores corresponde al envasado realizado por cooperativas para
autoconsumo, suministro interno o comercialización entre socios, por lo que el
volumen realmente disponible para determinadas operaciones de mercado es
inferior al que en ocasiones se traslada públicamente.
Asimismo, las cifras de salidas correspondientes al mes de abril deben analizarse
teniendo en cuenta el contexto real del calendario laboral y festivo de ese periodo.
La Semana Santa de 2026 se celebró entre el 29 de marzo y el 5 de abril, contando
con jornadas festivas nacionales y autonómicas como el Jueves y Viernes Santo,
además de numerosos puentes y días no laborables en distintas comunidades
autónomas. A ello se sumó la celebración de la Feria de Abril de Sevilla entre los días
21 y 26 de abril, incluyendo festivos locales y una alteración de la actividad
comercial y logística habitual en Andalucía. Todo ello afectó al normal
funcionamiento de centros de compra, operaciones logísticas y ritmos comerciales,
por lo que cualquier interpretación aislada de las salidas mensuales carece de rigor
si no se contempla este contexto.
Por otro lado, las primeras observaciones técnicas sobre la floración de la campaña
2026/2027 apuntan a una menor fertilidad respecto al pasado ejercicio debido a la
elevada carga floral y a episodios meteorológicos que podrían haber dificultado una
correcta polinización. En consecuencia, resulta prematuro e irresponsable lanzar
mensajes de exceso de oferta futura cuando todavía existe una importante
incertidumbre agronómica.
Mientras tanto, el agricultor continúa soportando un incremento constante de
costes en fitosanitarios, carburantes, energía, mano de obra y financiación. El olivar
tradicional vuelve a ser el eslabón más castigado de la cadena mientras
determinados operadores intentan apropiarse del valor generado en origen
mediante dinámicas comerciales que erosionan la rentabilidad del campo.
Desde la IGP Aceite de Jaén se recuerda que el aceite de oliva no puede tratarse
exclusivamente como una commodity sometida a movimientos especulativos.
Detrás de cada litro producido existe empleo, sostenibilidad, fijación de población al
territorio, patrimonio cultural y una calidad diferenciada reconocida
internacionalmente que merece ser protegida y valorizada.
La calidad diferenciada certificada representa hoy más que nunca una garantía para
el consumidor y una herramienta estratégica para defender el valor añadido del
aceite de oliva virgen extra producido en Jaén. Apostar por origen, trazabilidad y
excelencia es también defender el futuro económico y social del medio rural
andaluz.
El Consejo Regulador de la IGP Aceite de Jaén continuará defendiendo en todos los

foros sectoriales la necesidad de aportar rigor, responsabilidad y transparencia al
mercado, evitando discursos interesados que únicamente favorecen a quienes
pretenden quedarse con el valor que legítimamente corresponde al agricultor y al
territorio productor.

Consejo Regulador IGP Aceite de Jaén