El miércoles 22 de marzo Diario Jaén publicó en su sección «El Campo» un artículo de nuestro presidente Manuel Parras en defensa del Aceite de Oliva Virgen Extra de Jaén. En este mensaje Parras hace alusión a los últimos fraudes detectados en el sector que perjudican a todos los aceites en general, también a los que hacen una extraordinaria labor. Pueden leerlo a continuación:
En defensa del Aceite de Oliva Virgen Extra de Jaén
Desgraciadamente el sector de los aceites de oliva es objetivo, con demasiada frecuencia, de desaprensivos, de defraudadores de todo tipo y de incumplidores de sus normas de comercialización. Viene siendo así desde hace muchos años.
Afortunadamente son una minoría, pero ensombrecen la extraordinaria labor que realiza la inmensa mayoría que trabaja en el sector. Lamentablemente quienes son “cazados” reciben avisos o multas tan minúsculas que no desincentivan nuevos intentos. Y otras veces, las distintas administraciones competentes están más preocupadas por legislar que por hacer cumplir las leyes. En algunos casos, me consta que es por falta de personal técnico que, aunque no justifica que no se persiga con más ahínco el no cumplimiento de la ley, actúa como atenuante; en otras es sencillamente porque las administraciones miran para otro lado; y en otros casos, es porque la interpretación de las normas jurídicas es tan de poco sentido común que, lejos de disuadir el fraude, lo animan. Más adelante me expresaré con más claridad sobre alguno de estos asuntos.
Los fraudes e incumplimientos son diversos, tanto en sus modos como en su gravedad. Desde el desodorizado, pasando por las mezclas de aceites de oliva con aceites de semillas, por etiquetar como virgen extra un aceite de oliva que no lo es, por seguir utilizando aceiteras o rellenar impunemente los envases, o por utilizar marcas ligadas a topónimos sin pertenecer a ninguna de las figuras de calidad diferenciada, o por aludir a marcas de prestigio o con elevada reputación, etc.
En este escenario, y ante productos de alta calidad y con los precios actuales, no es de extrañar la noticia que hemos conocido estos últimos días y que ha aparecido en medios de comunicación especializados y en periódicos nacionales: nueve marcas de aceite de oliva han sido intervenidas. Una de ellas es Don Jaén Aceite 2019.
Obviamente los consumidores que hayan comprado este aceite de oliva pensarán que el aceite es de la provincia de Jaén. Nada más lejos de la realidad. Es un aceite de una empresa que tiene domicilio social en Sevilla. Esta empresa y esta marca lo que han hecho es apropiarse del prestigio de los aceites de oliva de Jaén, de su reputación. Precisamente fue la reputación, junto con las condiciones edafoclimáticas de la provincia de jaén y el buen hacer de hombres y mujeres durante cientos de años, que otorga una elevada calidad a los AOVEs de la provincial de Jaén, lo que permitió que la Comisión Europea los reconociera con la figura de calidad diferenciada IGP Aceite de Jaén, sumándose a las otras tres figuras que ya estaban presentes en la provincia: las Denominaciones de Origen Protegidas de Segura, Mágina y Cazorla.
Los consumidores han de saber que lo único que garantiza que un aceite de oliva virgen extra sea de Jaén, elaborado en Jaén, siguiendo estrictas normas de calidad que son certificadas, es que porte el logotipo de la IGP Aceite de Jaén o bien de las tres Denominaciones de Origen Protegidas. Conviene recordar que la norma de comercialización de los aceites de oliva de la Unión Europea sólo permite el uso de una designación de origen a nivel regional en el etiquetado del AOVE o del Aceite de Oliva Virgen extra cuando estos productos están amparados por una DOP o una IGP; en otro caso, únicamente la indicación al origen del aceite tiene que ser el país de producción o la Unión Europea.
La IGP Aceite de Jaén, desde su reconocimiento en 2020, añade a sus tareas de promoción, de gestión y certificación una ingente labor de vigilancia para que marcas como la que acabo de mencionar y que ha sido intervenida, nunca lleguen al mercado, no que desaparezcan del mercado, sino que, si todo el mundo hiciera bien su trabajo, no deberían comercializarse, para evitar inducir a confusión al consumidor, Y hemos de defenderla dentro y fuera de nuestra provincia, porque en todos sitios hay quienes quieren aprovecharse del nombre, de la marca Jaén. El Consejo Regulador de la IGP se opuso al registro de la marca Don Jaén en la Oficina Española de Patentes y Marcas, quien la estimó denegando el registro de aquella. Sin embargo, esta marca ha estado, de forma fraudulenta, operando en el mercado. A nuestra labor ha de sumarse, con más ahínco, la de administraciones competentes en detectar el fraude y, especialmente, la Oficina Española de Patentes y Marcas que, si bien en el caso que nos ocupa hizo bien su trabajo, en muchas ocasiones obliga a los Consejos Reguladores a gastarnos gran cantidad de recursos que deberíamos invertir en promoción, en en lugar de en pleitear con marcas que pretenden aprovecharse de los nombres amparados por calidad certificada, llegando incluso a los tribunales de Justicia,
Para evitar casos de engaño al consumidor como el que estamos exponiendo, es preciso, en primer lugar, una mayor colaboración de la Oficina Española de Patentes y Marcas; en segundo lugar, una mayor implicación de los propios inscritos en la IGP, de tal manera que cuando vean alguna marca de este tipo en el mercado nos lo hagan saber al Consejo Regulador; en tercer lugar, una mayor vigilancia de las administraciones competentes en evitar el fraude en los mercados; y, por último, más comunicación por parte del propio Consejo Regulador para trasladar a los consumidores que las marcas que no lleven el logotipo de Aceite de Jaén o de las tres DOPs, junto con el de la Unión Europea, no pueden garantizar que vengan aceites de oliva producidos en la provincia de Jaén.
En este contexto, no son sólo los productores jiennenses quienes han de implicarse, sino toda la sociedad jiennense porque, al final y al cabo, es la marca Jaén la que se juega su prestigio y reputación. Y, además de trabajar toda la provincia, a través de una estrecha colaboración público-privada, es necesaria una mayor y mejor coordinación de las administraciones públicas.

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